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¿Certificado energético? No, gracias

Categorie: 2018

Cinco años después de su puesta en marcha, la etiqueta verde es una rareza para compradores y vendedores a pesar de su obligatoriedad y de que pone en valor la eficiencia de los inmuebles.

Quien haya vendido o alquilado una vivienda en los últimos cinco años ya debería conocer el certificado energético. O, al menos, saber que entre los documentos por los que ha pagado hay una etiqueta que identifica el piso con una letra, de la A a la G, y que muestra cuánta energía consume, cuánta derrocha o su nivel de emisiones a la atmósfera. Desde junio de 2013, cuando se hizo obligatoria, hasta diciembre de 2017 el número de certificados emitidos ha superado los tres millones, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae).

Sin embargo, estas reformas poco tienen que ver con el ansia por mejorar una letra. Cinco años y millones de certificados después no han sido suficientes para que los españoles valoren y reclamen la etiqueta verde. Al menos esa es la experiencia de algunas agencias inmobiliarias, adonde llegan compradores y vendedores con poco interés por este documento. ‘El 85% de los vendedores o arrendadores no tiene conocimiento de que es obligatorio ni tampoco de su utilidad’, comenta Antonio Santos, franquiciado de Tecnocasa en Triana (Sevilla). En ocasiones, ‘nos hacemos cargo del pago, ya que el propietario no quiere hasta que la vivienda está señalada. Nos consta que los particulares no obtienen el certificado hasta días antes de ir a notaría’, recalcan en Tecnocasa.

El País.- ¿Certificado energético? No, gracias – 24/06/2018